Hace unas semanas nuestra compañera Acoyani Adame tuvo el honor de representar a nuestro equipo integrado por Linda Moreno, Azucena Gollaz, Itzel Julieta Fuentes Morales, Pilar López Huidobro y Alejandra Benoso, en la premiación del “Concurso Vida Urbana: Ideas para la Transformación Urbana Sostenible”, celebrada en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) en Madrid. Fue un taller para el intercambio colaborativo, compartimos con los equipos ganadores los aprendizajes y desafíos para consolidar las propuestas en proyectos viables para implementar en nuestros territorios.
El concurso de ideas es financiado por la AGENCIA ESPAÑOLA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO – AECID y la Comisión Europea, en el marco de la iniciativa LAIF City Life, gestionado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y Ciudades Comunes. LAIF City Life apoya a gobiernos locales en la identificación y formulación de proyectos de desarrollo urbano y de inversión en infraestructuras localizadas en ciudades.
Nuestro proyecto Zona de Bajas Emisiones Iztapalapa: Red de Movilidades y Cuidados obtuvo el tercer lugar en la tercera edición del “Concurso Vida Urbana: Ideas para la Transformación Urbana Sostenible”, en la temática “Movilidad baja en carbono”.
Proponemos la primera Zona de Bajas Emisiones con enfoque de género y adaptación climática en la Alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México, con los siguientes objetivos:
1) Mejorar la interconexión multimodal en los viajes de primera/última milla y la conectividad a los equipamientos de cuidado a través de la consolidación de andadores peatonales, creación de una red ciclista conectada al transporte público y la transición de mototaxis a ciclotaxis eléctricos.
2) Integración de pabellones modulares de cuidado en las zonas de espera de ciclotaxis eléctricos, y en los entornos de los equipamientos de cuidado.
3) Intervención del Vaso Regulador El Salado, se propone un parque inundable del “Cuidado Ecosistémico” como una estrategia para la adaptación climática local.
Durante el encuentro hubo diversos paneles, el primero para fortalecer los proyectos desde una perspectiva de género con arquitectas urbanistas expertas. Diana Giambiagi quien puntualizó la necesidad de proyectos urbanos resilientes a los impactos locales del cambio climático, Lucia Nogales quien recalcó la importancia del urbanismo comunitario y la innovación local para impulsar procesos urbanos a escala local, y Ester Higueras, puntualizando sobre salud pública y desarrollo urbano.
A su vez, hubo un diálogo enriquecedor sobre la necesidad de una agenda que articule gestión local, gobernanza participativa y financiamiento para consolidar proyectos que plantean un cambio de paradigma. Con la participación de Francisco Mugaburu de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), Ruth Acosta de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP), quien expuso el proyecto de movilidad ciclista en Guadalajara, México, impulsado por el programa EUROCLIMA+ y Mercedes Sánchez de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), sobre los desafíos urbanos actuales y los roles de la cooperación técnica.
Además participamos en una visita guiada para conocer el proyecto de transformación y regeneración urbano ambiental de Madrid Río y Matadero Madrid, proyectos planteados con un enfoque de justicia social y climática.
Como cierre de este magnífico encuentro, y en sintonía con el espíritu innovador del concurso, tuvimos un taller de co diseño para explorar una utopía urbana, cada equipo debía diseñar una propuesta de regeneración urbana en un territorio genérico, que respondiera a las múltiples crisis actuales: climáticas, geopolíticas, sociales. Fue inspirador compartir este espacio con colegas que están impulsando una agenda urbana arquitectónica con enfoque de género y feminista en Latinoamérica, como JUNTAS, FEMINGAS y Otra Ciudad.
Nos honra recibir este premio, que nos impulsa a continuar en nuestra práctica cotidiana de pensar y diseñar entornos dignos y justos para las mujeres, poniendo a los cuidados al centro del diseño. Pronto les estaremos compartiendo noticias sobre los avances y actualizaciones del proyecto.
Los cuidados ocurren en el territorio (Ana Falú, 2023). A partir de este planteamiento de la arquitecta argentina Ana Falú es que proponemos reflexionar sobre la dimensión espacial del cuidado.
Los conceptos cuidados y la organización social de los cuidados, han estado presentes en la agenda pública, en el debate público, en la academia, mediante distintas aproximaciones y dimensiones. Principalmente para dar respuesta a la injusta organización social de los cuidados en América Latina, donde las mujeres tienen la carga más alta de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado (Moos, 2021), dedican un 74% (CEPAL en Falú, A, 2023). Estas brechas son además mayores en los quintiles de ingresos más pobres (PNUD; CEPAL, 2021).
Los sistemas de cuidados públicos han sido uno de los principales instrumentos de política pública orientados a cerrar estas brechas en la organización social de los cuidados, al reconocerlos como derecho, y buscando la redistribución del uso del tiempo de las mujeres.
En México, se están iniciando las conversaciones hacia la creación de un Sistema Nacional de Cuidados, inspirado en el Sistema de Cuidados de Uruguay y el Sistema Distrital del Cuidado de Bogotá. A nivel local, en la Ciudad de México, la Constitución Política de la Ciudad de México reconoce el derecho al cuidado, y para hacerlo efectivo en el territorio, existen algunas iniciativas piloto hacia sistemas locales de cuidado, como las UTOPÍAS, Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social en Iztapalapa.
Utopía Libertad Iztapalapa.
Hay un contexto favorecedor en el país para implementar un Sistema Nacional de Cuidados que considere a la dimensión territorial como prioridad. El Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2020-2024 (PROIGUALDAD), señala la necesidad de que este sistema sea vinculante, y con presupuesto etiquetado, para que los municipios puedan desarrollar equipamientos para los cuidados. También, la Secretaria de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (SEDATU), reconoce la importancia de un desarrollo territorial desde un enfoque de cuidados.
Sin embargo, creemos necesario ampliar la discusión respecto a la dimensión espacial del cuidado desde un enfoque de género. Con relación al cómo y dónde planear, diseñar, implementar y gestionar equipamientos e infraestructuras públicas para la redistribución social de los cuidados.
Es en este sentido que nos gustaría aportar a la reflexión colectiva desde una mirada arquitectónica y urbanística, algunos elementos para avanzar hacia un paradigma de ciudad cuidadora.
Paradigma de los cuidados
El paradigma de la ciudad de los cuidados o ciudad cuidadora es una reivindicación de la teoría y práctica de arquitectas, urbanistas y geógrafas (Massey, Rico y Segovia, Weisman, Tronto, Muxí, Falú, Madariaga, Chinchilla, Segovia, entre muchas otras) que posicionan al cuidado como una dimensión espacio temporal que permite poner en práctica los fundamentos y enseñanzas de la arquitectura y urbanismo feministas.
No hay un consenso en una definición de los cuidados, es un concepto en progreso, lo que permite seguir explorando, ampliando y generando una definición situada socio territorialmente. Compartimos la definición más empleada en la literatura especializada, “los cuidados son la organización y gestión cotidiana de un conjunto amplio de actividades, servicios, relaciones y recursos a fin de garantizar el bienestar de la sociedad” (María de los Ángeles Durán, 2018; Amaia Pérez Orozco, 2014; ONU Mujeres, 2018; ONU Mujeres y CEPAL, 2020 en Falú, 2023).
A su vez el concepto de organización social de los cuidados, hace referencia a la forma en que se relacionan las personas que producen y reciben dichos cuidados, y reconoce distintos tipos de cuidado: público, privado, comunitario y familiar (Rosario Aguirre, Karina Battyany, Corina Rodriguez Enriquez o Cristina Carranco en Falú, 2023).
El paradigma de la ciudad cuidadora reconoce que los cuidados tienen una distribución espacial y forma particular (Massey, 2005). Implica, por lo tanto reinventar el modelo de planeación y diseño urbano arquitectónico con el que nos hemos aproximado al diseño del territorio (Weisman,Kanes,L.2000). Un modelo dicotómico, que separa las esferas públicas y privadas, aumentando las desigualdades sociales y económicas, fragmentando la vida cotidiana; uno que no reconoce que las dinámicas cotidianas sociales, económicas y profesionales actuales de las mujeres han cambiado. Se señala que existen tres dimensiones que pueden facilitar el empoderamiento de las mujeres: la dimensión personal, la dimensión relacional y la dimensión del entorno físico y normativo (Kabeer,1999; VeneKlasen y Miller, 2002; ICRW, 2011; OXFAM, 2017).
El paradigma de la ciudad de los cuidados atiende las tres dimensiones, pero nos parece clave hacer énfasis en la importancia del entorno físico, del territorio, en la necesidad de transitar hacia un modelo de desarrollo urbano que haga frente al incremento de las desigualdades sociales y urbanas derivadas de la crisis socio climática actual. Ya que, como señala Lucas (2012), la accesibilidad, la distribución, la ubicación de los equipamientos y servicios de cuidado, impactan en la vida de las mujeres, promoviendo el empoderamiento económico o la exclusión social.
Una ciudad cuidadora, es una crítica a la ciudad productiva que genera usos estáticos, que jerarquiza y segrega a los usuarios. (Chinchilla, 2020). Chinchilla reivindica que las diferencias biológicas, físicas y cognitivas entre las y los ciudadanos deben ser valores a impulsar y preservar a través del diseño. Propone adaptar nuestros entornos urbanos, calles, equipamientos, espacios públicos, a usos alternativos de los que fueron pensados originalmente, en espacios que cuiden. Señala que para lograrlo se requiere de una gobernanza activa, que hace referencia a un tipo de gobernanza que no solo se limita al cumplimiento de las atribuciones definidas para cada dependencia, si no que propone una agenda de transformación y actividades para la promoción del bienestar colectivo, que puede incentivar y apoyar las actividades vinculadas a los cuidados.
Infraestructuras de cuidado con enfoque de género
Madariaga y Novella (2021), señalan que una de las principales aportaciones de incorporar el enfoque de género al diseño de los espacios habitables, es ofrecer pautas sobre cómo albergar mejor los cuidados y cómo desde el diseño espacial se da soporte a este conjunto de actividades. El género actúa como una herramienta de innovación arquitectónica a través de la cual podemos diseñar entornos con mayor capacidad para responder a las necesidades cotidianas de la población, atendiendo a los diferentes y diversos modos y modelos de vida de nuestra sociedad actual (Madariaga y Novella, 2021).
Las infraestructuras del cuidado son aquellos equipamientos que buscan garantizar el ejercicio efectivo de los derechos de quienes reciben cuidados directos (infancias, adolescencias, personas mayores, personas con discapacidad, etc.) y de quienes los brindan, en su mayoría mujeres y mayormente no remuneradas o en condiciones laborales precarias. El fin de estas infraestructuras es incidir en las brechas de tiempo y recursos destinados a cuidar, con el fin de redistribuir, reducir y colectivizar las tareas de cuidado (Falú, 2023).
Diseñar equipamientos e infraestructuras de cuidados desde un enfoque de género, contribuye a la construcción de una política de inclusión social con equidad, a garantizar la autonomía económica de las mujeres, a jerarquizar los servicios de cuidados y a elevar los estándares de dicha actividad económica mediante espacios pertinentes para ello, así como para evitar reforzar roles de género mediante las actividades o programas que se incorporen (Falú, 2023).
Un proyecto de equipamiento de cuidados desde un enfoque de género, busca desafiar los usos tradicionales del espacio impuestos por el género, y plantea un programa de usos y actividades que promueva el uso del tiempo de las mujeres para el ocio y develar su potencial creativo, así como conciliar el desarrollo profesional y personal de las mujeres, infancias y juventudes.
Es aquel que se diseña desde la fase conceptual de forma colaborativa mediante metodologías de diseño innovadoras. Es adaptable, flexible a las trayectorias de vida de las mujeres, y las personas que brindan y necesitan cuidados, que reconoce la diversificación de modelos de vida y organización de lo cotidiano, así como un proyecto que responde a las actividades, usos y costumbres, que busca reducir el trabajo no remunerado de cuidados al redistribuirlo.
Recomendaciones para planear y diseñar equipamientos de cuidado con un enfoque de género y climático
Se reconocen dos dimensiones clave para planear un nuevo equipamiento de cuidados o adaptar uno existente, 1) Localización en función a la vulnerabilidad socio territorial y climática, y 2) Proximidad:
1. Localización en zonas de mayor vulnerabilidad socio territorial y climática. Es necesario analizar la propuesta de ubicación de un nuevo equipamiento de cuidado o la adaptación de algún espacio existente, considerando el nivel de vulnerabilidad socio territorial y climática de los barrios, para reducir las brechas de desigualdad, considerando un enfoque de interseccionalidad. Se requiere realizar un análisis que considere variables poblacionales, socioeconómicas y espaciales o urbanas. Como la cobertura y demanda actual de servicios de cuidados desagregado por datos sociodemográficos, como quintiles de ingreso, densidad de población con jefatura femenina, así como cobertura de equipamientos y áreas verdes, nivel de accesibilidad a transporte público, tipo de riesgos presentes y los impactos locales del riesgo diferenciados por género.
Hay distintas iniciativas que nos permiten priorizar las zonas de intervención, como la herramienta digital Mapa de Cuidados de México, que permite geolocalizar las infraestructuras existentes de cuidado públicas y privadas a nivel nacional.
2. Proximidad. Determinar la ubicación de los espacios de cuidado de acuerdo con el principio de proximidad permite tanto la reducción del uso del tiempo de las mujeres a los cuidados así como a aumentar su autonomía económica (Falú, 2023). En este sentido, es necesario planear los nuevos equipamientos o las adecuaciones a las infraestructuras existentes, cercanos a las personas que van a utilizarlos, para garantizar su uso y permanencia, así como diseñar los trayectos hacia los equipamientos, pensando en la experiencia de viaje hacia el equipamiento.
Considerar la accesibilidad al equipamiento, diseñar los trayectos al espacio considerando la movilidad del cuidado, integrar una propuesta de movilidad activa y de transporte público, facilitar buses de acercamiento, sistemas de bicicleta compartida como bicitaxis, para dar soporte, si no existe una red local de transporte público en las inmediaciones del equipamiento.
Definición del programa arquitectónico
Madariaga y Novella (2021), reconocen a su vez, que integrar los criterios de proximidad, accesibilidad y plantear una distribución que promueva la independencia y autonomía económica de las mujeres, que mejora la percepción de seguridad, puede fomentar una espacialidad feminista y redistribuir los cuidados.
Nos invitan a diseñar equipamientos de cuidado considerando lo siguiente: 1) Replantear las relaciones espaciales y jerárquicas para facilitar los cuidados y la corresponsabilidad. 2)Pensar en las medidas y cuerpos de mujeres diversas, dotando de mayor superficie a los espacios que apoyan de manera directa o indirecta las tareas de cuidado. 3) Mejorar la calidad espacial y arquitectónica de las actividades de cuidado en los espacios: baños, lactarios, cocina, comedores comunitarios.
A su vez, nosotras sumamos que es necesario incorporar al diseño de los equipamientos un enfoque de adaptación climática, para desarrollar proyectos pertinentes al contexto y al paisaje en el que se insertan, en el que las condiciones climáticas de la región definan las estrategias de diseño, garantizando un diseño adaptado al clima.
Ana Falú (2023), destaca cuatro aspectos a considerar en el diseño de infraestructuras de cuidado con enfoque de género con los cuales coincidimos y fomentamos desde el estudio UMCLA, los cuales son: 1) impulsar procesos de diseño participativo para atender las demandas y necesidades según las personas que harán uso de esos espacios, 2) trasladar estas necesidades en un proyecto y programa arquitectónico con actividades que permitan fomentar los cuidados colectivos, 3) considerar la materialidad de las obras según el contexto de localización, es decir, proponer que los materiales y tecnologías propuestas sean responsivas al contexto y realidad climática, y 4) promover entornos seguros y accesibles, mediante una ubicación y un diseño arquitectónico que permita la conexión con el entorno barrial.
Asimismo, Ana Falú, (2023) define tres aspectos a considerar para desarrollar un proyecto arquitectónico de espacios de cuidado con enfoque de género.
Cualidades espaciales. Definir programas arquitectónicos flexibles y adaptables, que permitan flexibilidad de usos, diversidad programática en relación a los cuidados a través de la consolidación de espacios comunes que promuevan la interrelación social, los cuidados colectivos, y buscar que la distribución y configuración de los espacios promueva espacios de descanso y permanencia ademas de recorridos para mantener contacto visual con todo el equipamiento aumentando la percepción de seguridad y promoviendo encuentros
Gradualidad de los espacios. Buscar un equilibrio entre los espacios privados para la contención como baños, lactarios, consultorios. Además de generar secuencias y transiciones entre espacios públicos y privados.
Relación con el entorno. Promover equipamientos que se inserten en la dinámica local del barrio, mediante espacios semipúblicos y un diseño que permita la relación con el entorno barrial.
Es necesario ampliar nuestra aproximación a los equipamientos e infraestructuras de cuidado
Estamos acostumbrados a pensar en las infraestructuras de cuidado como espacios cerrados, privados, con un programa estático, poco flexible, como las guarderías o centros de día. Hay que atrevernos a desafiar estas ideas limitantes de lo que hemos entendido por equipamientos de cuidado. La arquitecta española Izaskun Chinchilla, nos invita a pensar en infraestructuras flexibles, adaptables y progresivas; propone adaptar todos los espacios de la ciudad, para que en su conjunto generen la ciudad cuidadora.
Creemos necesario explorar todas las posibilidades para adaptar y rehabilitar los equipamientos urbanos existentes y los nuevos para que sean espacios de cuidados comunitarios, pero también vemos una posibilidad en que los espacios públicos abiertos, áreas verdes, parques lo sean. Hay que abrir la conversación y definir colectivamente los elementos urbanos que constituyen o nos permiten acercarnos a una ciudad cuidadora, que promueven una experiencia justa en la ciudad.
Soltando algunas ideas, nos gustaría imaginar que un equipamiento de cuidados barrial pueden ser los comedores públicos, los mercados, las escuelas públicas, las bibliotecas públicas, una red de parques públicos verdes, las paradas de transporte público. Adaptar estos equipamientos para ser espacios de cuidado, requerirá integrar un programa de baños públicos, comedores, lactarios, mobiliario para el descanso, un diseño adaptado al clima. Ante el aumento de la temperatura urbana, es necesario adaptar todos los edificios públicos de las ciudades para que sean refugios climáticos y sean equipamientos de cuidado para las personas trabajadoras o las que caminan por la ciudad.
Al ampliar nuestra aproximación de los equipamientos que brindan cuidados será necesario generar pilotos, prototipos, tipologías de cuidado para la adaptación a edificios y espacios abiertos; continuar explorando las posibilidades de las Utopías, como prototipo de equipamiento urbano de cuidado, así como acciones a mediano y largo plazo, reformas, agendas, necesarias para garantizar el criterio de cuidado en toda la obra pública.
Retomemos la invitación de Chinchilla, de Falú, de la Ciudad Cuidadora, y pensemos más allá de servicios de cuidado estáticos, y activemos propuestas de diseño orientado hacia una ciudad que brinde cuidados, que todos sus equipamientos, infraestructuras, edificios públicos, áreas verdes y parques sean soportes y facilitadores para los cuidados.
UMCLA_
Referencias
Bowlby, Sophia & McKie, Linda. (2018). Care and caring: An ecological framework.
Chinchilla, Moreno, Izaskun, 2020. La ciudad de los cuidados. La catarata.
Falú, Ana, 2023. La perspectiva de género en las infraestructuras de cuidados. Argentina. ONU MUJERES.
Leslie Kanes Weisman (2000). “El derecho de la mujer a un entorno propio. Manifiesto”. Zehar: Revista de Arteleku, n.o 43, Diputación Foral de Gipuzkoa, pp. 36-39.
Massey, D. (2005). For space. Sage
Sánchez de Madariaga, Inés, Novella Abril, Inés. 2021. Proyectar los espacios de la vida cotidiana. Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática. Dirección General de Innovación Ecológica en la Construcción.
Naciones Unidas. (2024). Transformar los sistemas de cuidados en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de Nuestra Agenda Común. Documento de política del sistema de las Naciones Unidas. Asuntos de Género, CEPAL.
El Gobierno de la Ciudad de México lanzó en el 2023 la consulta pública “Camina tu Zócalo” para peatonalizar la Plaza de la Constitución, compartimos algunas reflexiones al respecto en una entrevista con el periódico nacional Reforma, que les dejamos por acá para ampliar la conversación.
La peatonalización del espacio público más importante del país es un logro para quienes habitan o visitan la Ciudad de México. El Zócalo-Plaza de la Constitución es un espacio público que recibe una diversidad de eventos de importancia local y nacional, como manifestaciones sociales o eventos culturales, que vislumbran una de sus principales características: su carácter plural y democrático.
El proyecto da continuidad a la peatonalización de otros espacios del Centro Histórico, como Madero, Regina, Motolinia y Gante, que comenzaron a intervenirse desde inicios del siglo XXI. Si bien estas iniciativas han tenido entre sus objetivos mejorar la salud pública al reducir la exposición a contaminantes por el uso del automóvil privado, consideramos que la peatonalización del Zócalo es una oportunidad para marcar un antes y después en cuanto a la planeación y ejecución de espacios públicos que incorporen las necesidades y las prácticas de movilidad de las mujeres, cuyo principal modo de traslado es a pie (32.46% de sus viajes)1.
Desde nuestra perspectiva de arquitectas y urbanistas consideramos fundamental que en la planeación, diseño y ejecución de cualquier proyecto se incorpore la perspectiva climática y de género de forma transversal, para responder a los desafíos de la crisis climática y social actuales.
La iniciativa además de la peatonalización, busca generar espacios de permanencia, con mobiliario y vegetación. Ante esto, es necesario plantear un horizonte más congruente a los tiempos que vivimos y que el proyecto por un lado, se transforme en una zona de bajas emisiones, ampliando la peatonalización a un polígono mayor del centro histórico, y en una zona pública de cuidados, articuladora de espacios públicos de cuidado.
Para ello, proponemos los siguientes elementos para un diseño urbano con enfoque de género y climático en proyectos de peatonalización de espacios públicos:
Diseño del espacio considerando las prácticas y necesidades de las mujeres, niñas y personas cuidadoras usuarias.
Generar talleres de diseño colaborativo para identificar las prácticas y actividades en el espacio, y definir la ubicación de los elementos urbanos: mobiliario, espacios de sombra, baños públicos y lactarios.
Diseño en red. Que la peatonalización se articule con el sistema de transporte público que permita a las mujeres, niñas y personas cuidadoras realizar sus trayectos de forma directa, corta y segura, y diseñarlos priorizando sus principales destinos.
Incorporar mobiliario urbano cómodo y funcional. Además de bancas, sillas y mesas, definir zonas de refugio climático y de cuidados, que incluyan bebederos, baños públicos, espacios para lactancia segura y área de juegos que sean de materiales de bajo mantenimiento y que sean amables al tacto.
Incluir espacios de sombra como refugios climáticos que permitan la permanencia, y reduzcan los efectos de isla de calor.
Espacios y trayectos correctamente iluminados, con un diseño de iluminación que permita habitar los espacios por la noche y aumentar la percepción de seguridad.
Sistema de señalización clara: mapas, flechas, nomenclatura de plazas y calles para que las y los peatones sepan dónde se encuentran y a dónde se dirigen. Con información diversa, incluyente y no sexista.
Incorporar un diseño urbano adaptado al clima, con una estrategia de infraestructura verde en todas las zonas de mobiliario y jardineras, incluir jardines de lluvia y captación de agua pluvial en los edificios y equipamientos aledaños.
Incorporar un programa permanente de activación del espacio público, generando actividades diferenciadas para el día y la noche.
Generar indicadores de evaluación del espacio, para conocer la percepción de la transformación del espacio por las mujeres usuarias.
Desde el estudio de Urbanismo Mujeres y Ciudad en Latinoaméricaestaremos atentas a la implementación del proyecto, y buscando trabajar en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de México para aportar en la construcción de una agenda urbano arquitectónica que impulse y priorice proyectos con enfoque de género y climáticos.
Las invitamos a estar atentas a las siguientes entrevistas de opinión y proyectos que estaremos publicando en nuestras redes.
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Dato proveniente de la Encuesta Origen Destino en Hogares de la Zona Metropolitano del Valle de México 2017, de acuerdo con el Plan Estratégico de Género y Movilidad 2019 (SEMOVI, 2019).
Recientemente tuve la suerte de conocer Sao Paulo como una local, caminar sus calles, sus barrios, conocer su arquitectura, sus proyectos urbanos, gracias a mis amigas Ana Nunes y Leticia Sabino, fundadoras del colectivo SampaPé (Sao Paulo a pie, Sampa se le dice de cariño). Sampa es una ciudad maravillosa, una metrópolis vibrante con sus 12, 106 920 hab. Es una ciudad bien interesante por su diversidad, complejidad, creatividad. Pero tiene un gran reto, como la mayoria de las ciudades latinoamericanas que han seguido un modelo de ciudad para el auto y no para las personas.
En Sampa, las mujeres son un actor clave para transitar hacia un modelo de ciudad incluyente. Uno de los proyectos concretos en que las mujeres están haciendo un cambio en la ciudad es en el área de Movilidad. Quizá sea porque las mujeres somos las que más caminamos y usamos el transporte público y al hacerlo vivimos la ciudad de una forma más directa, notamos las problemáticas cotidianas de la ciudad y por eso queremos involucrarnos en hacer cambios que mejoren la vida de todxs las personas en la ciudad.
De esta manera surge SampaPé : “mujeres dándose cuenta que deben pedir un cambio, pero a la vez participar, ser ese cambio en su ciudad “. Así Ana y Leticia, están trabajando para hacer de Sampa una ciudad más amable para todxs a partir de propuestas de movilidad urbana con perspectiva de género. Uno de los proyectos en los que participaron fue lograr que la Paulista, una avenida arteria de la ciudad se abriera a las personas cada domingo del mes. Este es un logro e hito para la ciudad de Sao Paulo, ya que demuestra que otra ciudad es posible. Así que durante mi visita aproveché para pedirle a Leticia que la recorriéramos y mientras caminamos me compartió reflexiones sobre el proceso, que ahora les comparto.
Leticia tiene una relación muy afectiva con la Paulista ya que estuvo involucrada desde el principio para que ocurriera: “La paulista es un ejemplo de que es posible experimentar otras formas de vivir la calle, mirar a las personas caminando, verse a los ojos, y esto último, mirarse a los ojos, nosotras las mujeres lo hacemos muy poco en nuestro día a día “
También me dice que la Paulista Aberta nace como un proyecto de mujeres pidiendo un cambio para la ciudad: “Abre las puertas para relacionarse con el poder público, con las políticas publicas y con los tomadores de decisiones.” Así mismo me señala que en Sao Paulo la mayoría de las organizaciones peatonales son lideradas por mujeres, “porque es un tipo de movilidad que las mujeres practican mucho, son las que caminan más y las que mas sufren, por el miedo, por la forma en que te miran, por como la ciudad y la infraestructura no brinda las condiciones para hacer bien esos recorridos. Por estas razones muchas mujeres están involucradas en hacer esos cambios, y las que no están, las organizaciones tienen el reto de involucrarlas y hacerlas participes de este cambio.”
Así mismo me platicó que esta iniciativa se esta replicando en otras partes de la ciudad, no solo en áreas centrales, y esto es muy importante porque normalmente las áreas mas vulnerables y difíciles para las mujeres son en las periferias de las ciudades. Finalmente me comenta que el hecho de abrir a las personas y cerrar para los autos una avenida tan importante como lo es la Paulista, es importante porque todos experimentan la calle de una forma distinta y se cuestionan porque no puede ser así todos los días, no solo los domingos.
“Entonces empezar a preguntarse, significa empezar a exigir, luchar por tener calles seguras, lúdicas, felices todos los días del año. Porque una calle bien hecha, conectada, habla de una ciudad incluyente para las mujeres.”
Durante la caminata todo pasaba a nuestro alrededor, samba, clases de matemáticas, running, yoga, comida, arquitectura, música, perros, bicicletas, una ciudad vibrante, feliz. Así que Sampa tiene que seguir apoyando e impulsando a más mujeres a participar en proyectos que mejoran la ciudad, y así la ciudad será vibrante no sólo los domingos, sino siempre.